viernes, 21 de marzo de 2014

O #14

- Entonces juguemos. Prométeme que no te lo quitaras hasta el final.
- Lo prometo.

Se de antemano que esto me va a consumir, como una llama inquieta corriendo feroz por una hoja de papel. Estoy tan expuesta y seducida. Mis manos me traicionan a la hora de colocarme el juguete en forma de huevo violeta que sostengo entre mis dedos.

- Introducelo...

La voz de mi amante es tan abrazadora, es mi guía, mi mentor. Con cautela penetro mis ríos, mas adentro donde brota la preciada miel. Muerdo mis labios, intentando aminorar mi sorpresa por la intrusión del grueso pero pequeño huevo. Ya esta... lo tengo muy bien acogido en mi, pero la sensación es mas placentera cuento aprieto el botón de vibrar.

- Ya lo tienes, amor?
- Si- respondo con dificultad, tragando saliva.

No sabia muy bien cuales eran mis limites. Pero mi maestro si. El conocía muy bien cuan lejos yo podía llegar. Sentada sobre la silla me deje llevar por sus palabras. Coloque las piernas a cada lado de la silla, de forma que mi sexo quedaba totalmente abierto. Según la vibración continuaba, la silla se mojaba aun mas de aquel color blanco transparente, abundante y espeso. Mis gemidos se hacían cada vez mas alto, mientras mi acompañante solo me hablaba nimiedades para seguir la platica. Pero joder que era muy difícil!

- No cierres tus ojos, concéntrate... tu puedes.
- No... puedo... mas.
- Si. Si puedes. Sigue, lo has prometido. No te puedes detener ahora.


Me costaba mucho sacrificio llevar la cuenta cuantos orgasmos había tenido. La verdad, en un momento llegue a pensar que el huevo se había adherido a mi cuerpo para siempre, absorbiendo toda mi alma. Solo con pasar levemente mi dedo entre mis pliegues me producía una tremenda corrida. Tan potente como un tsunami.

- Lo estas haciendo muy bien. Cuantos llevas?
- Ah? Yo... aahh... ocho.
- Muy bien, iremos a por mas.
- Mas?
- No digas nada.

Tócate el cabello... así... tócate los pezones, pellizcalos, aprieta tus pechos... muerde tus labios... pon tu espalda recta... mueve tus caderas... hazlo... hazlo para mi... muévete... eso es...

De nada me sirvió implorar piedad. Piedad para mi cuerpo, para mi atormentado y extasiado sexo que ardía en llamas. Para cuando pasaron los minutos tal vez horas, catorce orgasmos se habían cruzado por mi cuerpo. Estaba totalmente sudada, mojada, y hasta el suelo era testigo de los chorros que se secaban a paso lento. Tan solo con la liberación de mi amante, al saber que se había corrido junto a uno de mis orgasmos, pude terminar mi promesa. Saque el huevo con suma cautela y me deje caer atrás sobre la silla, exhausta, rendida y complacida.

- Descansa bien, amor. Mañana jugaremos de nuevo.



Miss A

  

miércoles, 12 de marzo de 2014

50 Gotas de oscuridad

Una vela negra...

Eso era todo lo que mi seductor quería de mi esa noche. Nada mas que las gotas calientes de una vela negra sobre mi cuerpo. Era algo completamente diferente a lo que estaba acostumbrada. De hecho, nunca lo había hecho. Pero ese demonio con ojos de ángel me tenia seducida, y yo solo podía dejarme llevar.  Así que debía preparar todo para el ritual.

Cuando cayo la noche, mi habitación estaba lista. Todo oscuro, excepto por una vela negra encendida. Recosté mi cuerpo sobre la cama, desnuda, como bien sabia que el lo deseaba. Estaba nerviosa, pero dispuesta, y seguí las instrucciones al pie de la letra. Me sentía oscura, deseable, poderosa y libre. Acerque la vela con sumo cuidado, y cuando la primera gota cayo sobre mi pierna, el jadeo de asombro y excitación se amplifico entre las cuatro paredes. Abrí mis ojos ante la sorpresa de la cera caliente en la piel, y la marca perfecta, redonda y negra, que se notaba. Me gustaba, y quería mas. Me hacia sentir que podía viajar a cualquier plano astral del universo. Que podía llegar a mi oscuro seductor y permanecer a su lado. Sabia que lo estaba complaciendo, pero descubrí que solo el me estaba complaciendo, pues sacaba mis deseos mas oscuros de mi ser.




Unas gotas en mis piernas...
Mas arriba en mis muslos...
Mas arriba sobre mis caderas...
Mas arriba sobre mi ombligo...
Mas arriba sobre mis pechos...
Mas arriba sobre mis hombros...
y mas abajo... mas... mas... hasta mi sexo.





Hasta mi sexo? Lo había pensado. Era muy peligroso, pero muy pervertido. Algo prohibido, pero deseable. Deje que una pequeña gota cayera muy cerca de mi sexo. Una gota mas, sobre los labios de mi sexo. Y el placer fue tan grande cuando otra gota cayo en mi punto débil, que me corrí al instante, gritando alabanzas al dueño de mi placer. Recupere el aliento, luego de acompasar mi cuerpo a las sensaciones abarcables. Deposite con cuidado la vela negra en la mesita de noche, y deje que mis ojos cerrados me llevaran hasta el oscuro cielo, y darle gracias a ese demonio con ojos de ángel por llevarme de la mano hacia nuevos caminos de placer.




Miss A
Jugando juegos prohibidos

Una leoparda con manos

Sebastian estaba seducido y atormentado. Había encontrado una leoparda, inquieta y escabulliza. El la quería para el solo. Quería devorarla a fuego lento, llevarla al goce pleno, y morir junto a ella a orillas del río Nilo. Pero se le escurría de las manos. A veces la veía, pero sus ojos se escondían muy rápido. Así que tenia que idear un plan para atraparla, saborearla, degustarla y que se quedara junto a el para cuidarla. Porque esa era la chica que el deseaba.

El descubrió su punto débil, y se aferro como la hiedra, cual serpiente buscando a su presa. Pero ella era mas que eso. Decidió usar sus tácticas, y la sedujo para platicar "mas tranquilos... sin ruidos" Y la llevo a un camino solitario y silencioso, donde al fin tuvo el placer de escuchar su melodiosa voz de forma pausada y serena. Pero ella volvió a escabullirse.

No teniendo mas opción, Sebastian se echo a dormir. Y el recuerdo de la voz de la leoparda lo asalto de forma abrupta. En medio de la noche, el susurro de su nombre lo acariciaba, el nombre de esa felina salia suavemente de sus labios, mientras sus manos intentaban ejercer el poder necesario. Necesitaba liberación, necesitaba sentir las manos de ella, suaves y tersas. Su necesidad era tan grande y tan severa, que casi sentía sobre su piel los besos de una boca sin rostro, y olores a frutos silvestres y miel.

Sebastian sucumbió ante el pecado de su gata escurridiza, entre jadeos, sudores, olores y orgasmos. Se derrumbo sobre su cama, entregado y sin aliento. El quería mas, mucho mas que dos manos, pero era lo único que se podía regalar... al menos por esa noche.



Miss A
Para mi amigo Sebastian.

viernes, 7 de marzo de 2014

El arte de atar o ser atado




Si por allá en el 1800 hablábamos sobre ser atado, dominado y sometido, seguramente nos metieran a todos en la hoguera. Pero hoy, ya no es un tabú hablar sobre esas relaciones. Y el Bondage no se queda atrás, de hecho, se ha convertido en un "picante" para las relaciones de pareja. Existen distintos tipos de bondage, desde el nivel básico (que por ejemplo puede ser atado con un simple pedazo de tela a la cama) hasta el nivel mas avanzado (ya saben, nudos perfectos, sin lograr mover el cuerpo, y hasta suspendido en el aire) Es cierto también que todavía hay personas que no se atreven a probar las sogas en su cuerpo. Y en gran parte tiene que ver con la confianza. Para lograr que este arte sea llevado a su máxima expresión, es de suma importancia que ambos participantes estén muy confiados y compenetrados entre ellos mismos, pues la persona que esta siendo atada, deposita toda su alma y su cuerpo en las manos de su pareja. 

Aquí les dejo algunas de mis imágenes preferidas. Hasta la fecha no he probado el Bondage a nivel avanzado. Pero la esperanza es lo ultimo que se pierde, no creen?








Miss A


Lord Shadow, espero que te hayan gustado las fotos ;) Un besote, corazón.



jueves, 6 de marzo de 2014

Plegaria a los altos

Oh, bendita sean tus manos
Oh, bendita sea tu voz
Ven acércate, mi amo
Tómame, sin piedad ni restricción
Ábreme cual flor
Penetra mis latidos de ardor
Profana mi cuerpo a tu placer
Corrompe mi alma hasta el alba
Saciate hasta lo imposible, como si no hubiese mañana
Ven acércate, mi amo
Úsame, devórame, lléname y quédate

Oh, bendita sean tus palabras
Oh, bendito sea tu fuego
Oh, amo, cuanto te deseo
Ven y enséñame cual es el limite
Ven y dame lo que mi cuerpo pide
Oh, amo, ven y entra en mi
No me hagas sufrir

Sade... dis-moi
Sade... donnes-moi


Miss A

martes, 4 de marzo de 2014

De vinos y cocinas

 








Iba caminando hacia mi cama...       






Pero me tomaste por sorpresa y me llevaste a la cocina...












Abrí mi boca para recibir el vino...














Jugaste con mis pezones, torturando mi ansiedad...





Entraste en mi, entregando y poseyéndolo todo...





Solo para dejarme temblando, satisfecha y llena de ti, de tu deseo incontrolado.



lunes, 3 de marzo de 2014

En un rincón de la ducha


Nada mejor que una ducha caliente. Dejar que el agua corra libre por mi cabello, sentir las gotas por mi piel. Esa noche estaba ansiando algo mas que mi esponja, esa que de vez en cuando juega conmigo. Pero siento que una mano grande y fuerte me la arrebata, con suavidad y determinación. No me he molestado en mirar, reconozco muy bien esa piel. He dejado que enjabone mi cuerpo. Su mano sube y baja con suma lentitud, casi venerando mi cuerpo. Mi cabeza se mueve hacia atrás, comenzando a sentir las oleadas de placer bajo mi vientre.

Las manos de mi amante giran mi cuerpo. Estoy sorprendida, deseosa, ansiosa. Pero el sabe como provocarme, juega conmigo y me enciende hasta quemarme. Su boca esta cerca de la mía, muy cerca, puedo sentir su aliento. Se acerca mas, y por fin une su boca a la mía. Es tan intenso, tan suave, con tanta promesa y deseo. Toca mi cuerpo, me acaricia, me desea. Pero no me deja alcanzarlo como yo desearía. Siento como con su mano me eleva las mías. Estoy atada con su mano sobre mi cabeza y no me puedo mover.

Creo que va a tomarme en ese instante. pero me he equivocado. Su cuerpo comienza a bajar, cada vez mas. Hasta que su rostro se esconde entre mis muslos expuestos. Jadeo y grito de placer, al sentir se lengua penetrando mis oscuros caminos. Me retuerzo, me excito, grito y gimo. Su lengua me ofrece la divinidad. Pero cuando creo que voy a explotar como volcán caliente. Su boca detiene el baile. Y sin hablar, se eleva de nuevo y penetra en mis rincones. Lento... profundo... hasta el fondo... Su deseo e ímpetu es tan grande y potente, que mi cuerpo que da suspendido entre su cuerpo y la pared de la ducha. Y entonces comienza la danza. Su piel dura entra y sale, con prontitud, con lujuria y necesidad.
Todo el lugar se llena de humedad, el agua, nuestra pasión, el agua, nuestro placer, el agua, nuestra locura. Grito su nombre, aferro mis piernas a sus caderas, lo beso hasta perderme. Le entrego todo mientras el me ofrece su necesidad. No me doy cuenta, como he terminado sentada en una banca, sintiendo toda el agua correr. El arremete contra mi, y yo solo lo deseo y sonrió para el. Muerdo mis labios, y me vierto junto a el en las aguas infinitas. En un rincón de la ducha, extasiados, mojados. En espera para la próxima vez.


Miss A
Con el agua caliente sobre mi piel.

El salón de las promesas

El profesor Rafael abusaba duramente del lápiz sobre su escritorio, mientras observaba y esperaba alguna respuesta de sus estudiantes. Una hora entera hablando sobre la diferencia entre la pasión y la lujuria, y nadie podía dar ni una opinión. Así que, sin esperarlo, Lorena levanto la mano, nerviosa por la desconocida reacción de su profesor. Rafael levanto la vista, asombrado al ver la pequeña y blanca mano de Lorena, temblando desde el fondo.

- Señorita Lorena! Tiene algo que decir?
- Bueno... yo... creo que...
- Nada! No tiene nada que decir!

El profesor Rafael se levanto de su silla vieja, molesto y cansado, acariciándose la sien.

- La clase ha terminado- todos se levantaron asustados y nerviosos- Lorena, tu quédate, debemos conversar seriamente.

La tierna y asustada Lorena bajo su cabeza, deseando que la tierra se la tragara. Mientras todos sus compañeros salían, ella solo se limito a quedarse sentada frente al escritorio de su profesor.

- Bien, ya todos se han ido y ahora podemos hablar.
- De que quiere hablar? Es por la clase de hoy? Por favor, no vaya a...
- Tranquila, Lorena. Solo quiero ayudarte a tener claro esas diferencias.

Lorena no tenia la menor idea de porque su profesor le hablaba de esa manera, tan caballeroso, tan sutil. Era cierto que ella había tenido fantasías con su profesor. Que chica no las tiene? El era todo un hombrazo. Pero tambien era cierto que estaba fuera de su alcanza, en todos los aspectos.

- Lorena, ven y acércate aquí- el profesor le señalo su regazo, y la mirada de Lorena se contrajo de tal forma, que no se podía distinguir si era miedo, terror, deseo, asombro, o placer.
- Pero... eso no esta bien. Usted... yo... la clase...
- Ya no hay nadie aquí, Lorena, estamos solos. Y voy a explicarte esas diferencias.

Como un pequeño gatito curioso, Lorena se acerco, hasta ver la figura de Rafael sentada al otro lado del escritorio. Miro atentamente sus piernas, hasta sus muslos. El tenia una mano sobre la rodilla, y la movió repetidamente para invitarla a sentarse sobre el. Respiro profundamente, antes de sentarse sobre el. Debía existir alguna ley contra el regazo de los profesores.

- Esto no se debe hacer- le dijo Lorena, tímida y nerviosa.

Rafael se acerco a su oído, muy muy cerca, y dejo una mano sobre las piernas de la joven.

- Se muy bien como me has mirado. Debiste darte cuenta como yo te he mirado a ti. Eres tan hermosa, como las flores de primavera. Tan cálida como el sol, pero tan serena como el mar quieto.
- Profesor...
- Para ti soy Rafael. Dentro de estas paredes solitarias. Voy a explicarte la diferencia entre la pasión y la lujuria. De acuerdo?


Lorena estaba hipnotizada, envuelta en nubes desconocidas y húmedas, pues no podía creer que su profesor le estaba susurrando al oído aquellas palabras. Con total atención, comenzó a escuchar la melodiosa voz de su cautivador, ese amante que solo se colaba en sus sueños, y muchas veces la hacia suya. A cada susurro de el, Lorena sentía como todos sus músculos se contraían de forma brutal. A veces se removía inquieta, pero la mano de Rafael la calmaba acariciándola por el brazo o sutilmente la espalda.

- ... espero que te haya servido mi explicación.

Lorena aun no lograba salir del trance, la voz la transportaron a lugares mojados y calientes, lleno de rosas y olores.

- Lorena, mi dulce Lorena... te espero mañana a las ocho en punto. Y cuando la clase acabe- el profesor le susurro muy cerca de la boca- Te explicare la diferencia entre el sexo y el amor. Y otro día, sobre el deseo y la necesidad. Y así cada día, Lorena.

Lorena salio navegando en mares de placer. Apenas logro llegar a su auto, y una vez en su apartamento, la luna fue testigo del desgaste mortal de su cama.


Miss A


Gracias, Rafa, por dejarme inspirarme con tus versos. Espero que te haya gustado y logres mandarme muchos mas. Besos.




sábado, 1 de marzo de 2014

No tengas miedo

No tengas miedo, acércate a mi. Yo no muerdo, lo sabes? Solo soy esa mujer a la espera un roce muy sutil. Lo demás... es lo demás. No tengas miedo de abrir esa puerta. Tras ella no encontraras nada mas que placeres y delicias. Déjate llevar, cierra tus ojos y saborea el momento. Acerca tus dedos, deja que el olor cale tus huesos, embriagante y fresco. No tengas miedo, amor, acércate a mi. Se que tienes mucho que dar, que tan solo con tu voz podrías derretir el acero de esa casa. A que le tienes miedo? Yo seguiré en la misma cama, con los mismos deseos. No tengo que llevar tu apellido, ni tengo que llevar tu camisa puesta en las mañanas. A que le tienes miedo? Sera a lo que podría pasar después? No pienses por ahora en nada. No te resistas ante mi mirada. Deja salir tus deseos, esos que guardas muy adentro y se esconden tras un lienzo grueso y blanco.







Déjate llevar, y siente como si fueras un adolescente de nuevo. No tengas miedo, porque la vida se hizo para disfrutarla. Ven esta noche. Bebe conmigo de forma pausada y sin prisa.





Miss A.