sábado, 30 de agosto de 2014

Besar sus pies hasta el orgasmo


Había tenido un día muy pesado. Llegue a casa al rededor de las ocho de la noche y no tuve tiempo mas que para ducharme, cenar y dormir. Me sentía realmente cansada, así que le pedí al hombre que estaba a mi lado que me diera un masaje en los pies. No era algo que el estaba acostumbrado a hacer. De hecho, era algo que solo lo hacia cuando a el le parecía, y por consiguiente, solo eran unas pocas veces al año. A mi no me gustaba pedirle esas cosas, pero lo necesitaba. Sin mostrar ningún placer y emoción, se puso a la tarea, como si fuera algún examen del que debía salir pronto. Y al cabo de menos de cinco minutos ya había acabado. Admito que me sentía algo defraudada, pero no era algo para sorprenderme, el solo estaba a mi lado con un propósito que solo yo conocía y no era para permanecer a mi lado el resto de nuestras vidas.

Quede profundamente dormida, solo a causa del cansancio. Pero en medio de la noche unas manos me despertaron. Las manos acariciaban mis pies muy dulcemente, casi venerandome. Sus caricias, suaves y precisas, fueron dándole forma a mis pies, desde la planta, sobre los dedos, hasta mis tobillos. Las manos estaban calientes, y la punta de sus dedos jugueteaban con la punta de mis pies. Mi cuerpo estaba totalmente relajado, mis ojos aun permanecían cerrados, pero mi piel estaba despierta, atenta a cualquier mínimo acto. El hombre acerco su cuerpo, haciendo un pequeño hueco en la cama, y su boca comenzó a trazar dibujos sobre mis pies. Su respiración era tan calmada, que por un momento llegue a pensar que aquello era realidad.

- Mi pequeña... podría quedarme horas besando tus pies, jugando, hasta sacar de ti un orgasmo.

Sus palabras fueron tan dulces, serenas pero directas, que mi cuerpo se arqueo un poco, y jadee deseando regalarle un orgasmo solo para el. Yo conocía aquel hombre, el mismo que invadía mis sueños cuando menos lo pensaba, y me regalaba las mejores noches fantasiosas de mi vida.  Sus manos se detuvieron unos segundos... entonces sentí su boca, rozándome dolorosamente, haciéndome desear cada vez mas. Pero el no me haría suplicar esa vez, y con suma dedicación y deseo, sus labios comenzaron a rodear los dedos de mis pies. El jugaba, y su garganta soltaba quejidos de ansiedad. Murmuraba. Su cuerpo tenso. Mi cuerpo deseando, sintiendo algo que crecía muy rápido dentro de mi. Sus manos llegaron hasta mis piernas, mientras continuaba chupando los dedos de mis pies y besándome sobre ellos.

Mi vientre comenzó a encenderse en fuego liquido por dentro. La boca de el parecía no cansarse, su lengua, experta y juguetona, mojaba mis dedos para luego soplar sobre ellos. Toda mi piel estaba sensible, con mis manos aferradas a las sabanas. Y sin permitirme el lujo de abrir mis ojos, el orgasmo llego a mi, haciéndome soltar un grito de sorpresa y alivio. Sentía mi sexo empapado, chorreando, abierto. Pero aquella noche, mi amante se iría con el placer de haberle dado un orgasmo distinto, y por el momento le bastaba.

Miss A.
"Sueña conmigo... así como yo lo hago contigo"

7 comentarios:

  1. UMMMM QUE BUEN SUEÑO, Y REALMENTE MUY PLACENTERO.
    UN BESAZO ANDREA!!!

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  2. chuparé tus dedos
    los meteré en mi boca
    los mordisquearé
    horas y horas...
    jiji

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  3. Qué eróticos me resultan los pies y los hombres que se aparecen en sueños para darnos placer...

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    1. aahhh siii! Ya desearía que aparecieran en mis sueños todas las noches ^.^

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