lunes, 7 de abril de 2014

El callejón de los amantes

Andaba mirando mi reloj constantemente. No quería llegar tarde a mi cita de las nueve y allí estaba yo, en una fila en la panadería para pedir un café. La hermosa joven de cabello negro termino mi pedido y me bebí el café en tres tragos. Creo que jamas lo había hecho así, pero debía salir pronto. Salí por la puerta deseándoles a todos un buen día y comencé a caminar por la acera. Aquel día era hermoso, hacia un sol esplendido, las personas andaban muy tranquilos caminando, a lo lejos se escuchaba la música de algunos locales y mi corazón comenzaba a acelerarse. Empece a caminar mas despacio, pensando que tal vez era la ligereza de mis pasos. Pero estaba equivocada, aun caminando muy lento, mi corazón seguía moviéndose algo mas rápido. Una extraña corriente eléctrica se acostó mi nuca, bajando por la espalda y terminando en la punta de mis pies. La verdad, no tenia la menor idea de lo que estaba pasando, pero me sentía observada, muy bien observada, esa sensación de tener un par de ojos expresamente en ti. Necesitaba acabar con aquella perturbarte sensación. No podía continuar así. Di media vuelta, pero no logre encontrar algo que llamara mi atención, cada quien estaba metido en su mundo de conexión. Volví a seguir con la marcha, y otra vez esa corriente sobre mi espalda, solo que mas intensa, hasta perderse entre mis piernas. Con mucha ansiedad me detuve y di vueltas mirando a todas partes, pero no encontraba nada. Hasta que de la nada apareció el. Me sostuvo del brazo y me jalo por un callejón medio oscuro, pues los altos edificios y calles solitarias le daban ese aspecto. Una mezcla de miedo y excitación se apodero de mi cuerpo, algo difícil de explicar, y solo podía seguirlo. Me arrincono contra la pared, paso una mano por mi hombro hasta tocar la padre e hizo lo mismo con el otro. No podía salir. Pero cuando vi sus ojos lo supe.

- Marc.
- Mi pequeña.

Sus ojos me lo decían todo, esos ojos que me quitaban el sueño. Lo tenia frente a mi, después de tanto tiempo. Yo sabia que algún día el vendría por mi. Y allí estaba el. Sin pensarlo mas enrede mis dedos en su abundante cabello. Lo atraje hacia mi, deseando probar el sabor de sus labios. Necesitaba al fin saber que era real. Sus labios llegaron a los míos, y podría jurar que comencé a navegar en mares abiertos y callados. Cerré mis ojos, deseando mas de todo, y que el tiempo se detuviera para siempre. Sin darse cuenta, sus brazos habían bajado hasta mi cintura. Nos dejamos llevar, mientras mi mente evocaba gloriosamente su nombre una y otra vez.





Se me había olvidado por completo la cita, de hecho, mi mente se nublo de todo lo demás cuando una de sus manos me comenzó a acariciar el muslo derecho. Gemí sobre su boca, y muy alegre sonrió para el mismo. Pero yo necesitaba aun mas. Como oyendo a mis oraciones, la boca de Marc se acerco hasta mi cuello, y se tomo su tiempo para dejarme sentir su acelerada respiración, provocandome escalofríos en la piel.

- Oh, Marc... cuanto te deseo.
- No sabes cuanto yo a ti. Volveré por ti.
- No te vayas aun.
- Regresare pronto. Muñeca caribeña de piel canela.

Y sin mas, dejándome toda acalorada, con un deseo ardiente y otras cosas mas, se fue, sin dejar rastro, dejando solo las hojas secas de los arboles revoloteando tras su desaparición. Pero yo sabia que volvería, lo sentía en mis labios y en la mirada tan dulce y profunda de sus ojos.

Ahora solo me quedare esperando a la próxima vez. Y esperando que Marc sepa interpretar este deseo tan grande que tengo por el.

Mierda... la cita...

Miss A.
Sintiéndose extremadamente dulce.

domingo, 6 de abril de 2014

Clases particulares


Esta clase esta hecha expresamente para los chicos. Espero que la pongan todos en practica de vez en cuando... y de cuando en vez. Nosotras solo los miraremos. Que no nos viene nada mal mirar, no?

Primero asegúrense de tener su mástil bien preparado, que ande con la cabeza bien el alto. Luego de eso a disfrutar del dulce movimiento. Pero no hay prisa, el torrente llegara en su momento y sera muy placentero.



 
Uy quietos... no olviden correr por la cocina también, y todas esas áreas poco usadas para estas clases.

 

Me gusta decir que hay que tomarse el tiempo para masturbarse de esta forma. Las cosas a la ligera terminan de igual forma. Por eso, mientras mas pasión y énfasis le pongan, mas fuerte sera la sensación al eyacular. La mente puede ser muy poderosa en estos casos, y no hace falta estar frente a una foto o un vídeo para correrse de manera sublime y potente. Solo basta... el deseo, esas ganas voraces de dejar salir todo lo que se lleva por dentro.

   

Miss A
Con todo mi cariño, y especialmente en esta ocasión para Jaime.
(espero que lo hagas y lo disfrutes) 

martes, 1 de abril de 2014

La chica del lado

Aquí les dejo este relato, gracias a Mini. Como me dijo "Mini del apartamento 18" 

Muchos de mis amigos saben que me gustan las chicas. Pero no es algo que se hable a plena voz. Solo tengo 20 años y aun vivo con mis padres. Ya sabes... el prejuicio y las discusiones. Y eso lo quiero evitar, pues mi madre esta muy enferma. Nos mudamos a este edificio hace ya un año. Y desde entonces no he dejado de mirar a mi vecina. Cada vez que salia a la universidad, siempre me la encontraba cara a cara al bajar las escaleras. Pero ella es mayor que yo, no por mucho. Le ponía unos 26 años, pero al final supe que tenia 29. Pero la edad no importa. Ella es hermosa, tiene un cuerpo algo mas formado que el mio, sus caderas son mas anchas y sus pechos mas grandes. Cada vez que yo bajaba y ella subía por las escaleras, sus ojos siempre se quedaban muy atentos a mi, esos ojos color miel que tantas sensaciones me provocaban. No se si era por ser la chica nueva del edificio o por otra cosa, pero a veces la veía sonreírme.

Hasta aquel viernes...

Iba con mucha prisa a la universidad y no me percate cuando pise el ultimo escalón. Caí de boca, justo sobre los pechos de Damaris. Me incorpore desesperada, muy incomoda por haber caído sobre sus acojinados pechos. Creo que mi cara era todo un poema, porque cuando la mire a los ojos para disculparme, ella solo me miraba con una sonrisa de lado, mirándome de arriba hacia abajo. Pero no era una de esas miradas que te ponen incomoda, era mas bien... afecto y deseo. Me disculpe tan rápido, con mi rostro casi tapado por mi cabello, que estaba segura que Damaris me daría por loca pervertida. Llegue a la universidad 10 minutos tarde. Pero así mismo se fue el día, tan rápido como llego. Creo que por culpa de mi cabeza pensando en mi lengua sobre la boca de mi vecina, o sobre aquellos pezones endurecidos bajo su camisa.

Para cuando regrese a la casa, me encontré con que la puerta estaba cerrada y no había llevado conmigo las llaves. Solo había una notita bajo la puerta: "Llegaremos muy tarde, no olvides comer bien. Ma y Pa" Mi única opción era regresar y llamar a mi mejor amigo y ver si podía acompañarlo. Pero era viernes, seguro que iba a salir. 

- Algún problema?

Mi corazón se disparado al escuchar la voz de Damaris justo sobre mi nuca. El papel cayo al piso junto con mi bolso. Ambas nos bajamos para recogerlo, y podría jurar que sus ojos bajaron a mi escote. Ella muy normal me entrego mi bolso. Le explique que había olvidado las llaves dentro de la casa y mis padres no iban a regresar muy tarde en la noche. Ella me invito a su casa. Yo dude. Ella se veía muy tranquila. Yo me calenté y no se porque demonios. Ella me sonrió. Y yo caí presa de esa sonrisa.

Entre a su casa y me sentí muy acogida. Todo era normal, muy normal para una chica joven adulta y sola. Todo en su lugar, todo limpio y decorado. Había un olor a duraznos y luego me explico que estaba haciendo una tarta para el cumple de un compañero de trabajo. Damaris me invito a mirar cada rincón de su casa. Hablamos algunas cosas, el trabajo, la universidad, la familia. Al parecer ella sabia mi nombre, pues lo escucho un par de veces desde mi casa. Me detuve en el baño. Jamas pensé que un baño tan lujoso podía caber allí. Era el sueño de toda casa. Ella comenzó a reír al ver mi cara, y me dijo que podía darme una ducha si quería.

- Pero es que... no esta bien. Entrar a tu casa y ducharme como si...
- No pasa nada. Tampoco estoy insinuando nada. Solo quiero que la disfrutes. Es muy agradable a estas horas ducharse con el agua caliente. Te sentirás muy bien.
- No traigo ropa.
- Creo que eres un poco mas delgada que yo. Pero te conseguiré algo para ti.

Intente decir algo mas. Pero los dedos de Damaris se posaron sobre mis labios. Creo que en ese momento mis bragas bajaron unas cuantas pulgadas. Mi vecina se alejo, dejándome espacio mientras me desvestía. La verdad estaba muy nerviosa. Era la primera vez que estaba sola en la casa de una chica. No sabia lo que pasaría a continuación. Pero algo me decía que a esas alturas, ya no me iba a ir de la casa así de fácil. Cuando entre a la ducha, el agua caliente cayo sobre mi rostro como lluvia cargada. Se sentía muy bien. Escuche algo de ruido al otro lado del cristal, y una silueta se formaba.

- He encontrado algo para ti. Se que te va a gustar. Estas bien?
- Si, esto es delicioso. Pero... no se como poner el agua mas caliente.
- Mas caliente? Te gusta muy caliente?
- Pues si, en las noches noches si.

No me percate de lo que acababa de decir, pues Damaris comenzó a acercarse peligrosamente. Separo el cristal, entro su mano y busco hasta encontrar el grifo. Yo quede hipnotizada por su mano, sus dedos finos y largos. Los movía con lentitud. 

- Así esta mejor?
- Si, gracias.
- Deseas algo mas?- su pregunta se quedo en el aire, y yo... te juro que yo sentí que ella decía algo mas.
- Yo... no lo se.
- Entonces, déjame ayudarte a descubrirlo. Me dejas?

Si. Fue lo único que respondí con nervios. Con mucha calma, Damaris comenzó a desvestirse, y entro a la ducha muy tranquila. Ella parecía tan serena, con esa sonrisa que me calmaba. No tuve tiempo para mirar su cuerpo. Estaba atrapada por sus ojos. Su calor comenzó a acercarse mas a mi. Mientras me sonreía, acerco su mano a mi rostro. Me acaricio muy suave mientras bajaba por mi pecho. Ella me susurraba algunas cosas, pero yo solo tenia la piel tan sensible ante su tacto como para escuchar. Jamas me había dejado tocar así de una chica. Jamas me había gustado tanto estar desnuda. Ni tampoco me había gustado tanto una ducha. De pronto el calor del agua se mezclo con el de su cuerpo y el mio. Y cuando me beso, sentí que dejado de ser virgen. Su lengua era tan rica, sabia a durazno.
 



Había perdido la mente cuando sus dedos me tocaron el coñito. Ella sonreía complacida, mientras me tocaba y me rozaba. Nunca había gemido tanto. Pero se detuvo de forma abrupta. Sin mediar palabra me llevo de la mano hasta su habitación. No tenia frió, pero sus pezones estaban tan duros que en un arranque de lujuria me acerque a sus pechos y los lamí. Damaris abrió los ojos sorprendida pero con cara juguetona. Me llevo hasta su cama y me dejo caer suavemente. Su cuerpo se acomodo sobre el mio, mientras nos mirábamos. Todos los nervios en mi desaparecieron, solo estaba ella y su calor.









Decir que nunca había tenido una experiencia completa es quedarme corta. Damaris me trato como una princesa. Me beso de la forma mas dulce y pervertida que existe. Me acaricio cada parte de mi cuerpo como si nunca hubiese visto el cuerpo de otra chica. Su lengua se paseo por cada rincón, probando lugares que ni yo misma conocía bien. Y cuando sus manos llegaron hasta mi sexo, le di gracias a Dios por haber dejado mi casa sola y haberme olvidado de las llaves. Sus dedos me rozaron lento, sin prisa. Estaba totalmente lubricada y abierta, así que fue mucho mas fácil para ella mover sus dedos de arriba hacia abajo con facilidad. Ella sonreía sobre mi boca mientras me metía sus dedos. Al principio lento, para luego arremeter contra mi de manera salvaje. Sabes? Me da algo de vergüenza decirlo, pero me chorree cuando comenzó a mover sus dedos mientras me comía el clítoris con la boca. Y lo mas sorprendente? Ella solo cerro sus ojos mientras se empapaba y me susurraba cosas. Me parece escucharla ahora mismo "córrete mas, no te detengas, esa es mi chica, déjame verte mas abierta..."

No me preguntes cuando regrese a mi casa, luego de dos horas de estar bajo el cuerpo de una mujer, dejándome hacer, caí rendida y sin consciencia en su cama. Solo recuerdo haberme quedado dormida sobre sus pechos. Pero ya te contare lo que paso el sábado.

Miss A.
Espero que te haya gustado leerlo, Mini. Un besito de fresa solo para ti.

viernes, 21 de marzo de 2014

O #14

- Entonces juguemos. Prométeme que no te lo quitaras hasta el final.
- Lo prometo.

Se de antemano que esto me va a consumir, como una llama inquieta corriendo feroz por una hoja de papel. Estoy tan expuesta y seducida. Mis manos me traicionan a la hora de colocarme el juguete en forma de huevo violeta que sostengo entre mis dedos.

- Introducelo...

La voz de mi amante es tan abrazadora, es mi guía, mi mentor. Con cautela penetro mis ríos, mas adentro donde brota la preciada miel. Muerdo mis labios, intentando aminorar mi sorpresa por la intrusión del grueso pero pequeño huevo. Ya esta... lo tengo muy bien acogido en mi, pero la sensación es mas placentera cuento aprieto el botón de vibrar.

- Ya lo tienes, amor?
- Si- respondo con dificultad, tragando saliva.

No sabia muy bien cuales eran mis limites. Pero mi maestro si. El conocía muy bien cuan lejos yo podía llegar. Sentada sobre la silla me deje llevar por sus palabras. Coloque las piernas a cada lado de la silla, de forma que mi sexo quedaba totalmente abierto. Según la vibración continuaba, la silla se mojaba aun mas de aquel color blanco transparente, abundante y espeso. Mis gemidos se hacían cada vez mas alto, mientras mi acompañante solo me hablaba nimiedades para seguir la platica. Pero joder que era muy difícil!

- No cierres tus ojos, concéntrate... tu puedes.
- No... puedo... mas.
- Si. Si puedes. Sigue, lo has prometido. No te puedes detener ahora.


Me costaba mucho sacrificio llevar la cuenta cuantos orgasmos había tenido. La verdad, en un momento llegue a pensar que el huevo se había adherido a mi cuerpo para siempre, absorbiendo toda mi alma. Solo con pasar levemente mi dedo entre mis pliegues me producía una tremenda corrida. Tan potente como un tsunami.

- Lo estas haciendo muy bien. Cuantos llevas?
- Ah? Yo... aahh... ocho.
- Muy bien, iremos a por mas.
- Mas?
- No digas nada.

Tócate el cabello... así... tócate los pezones, pellizcalos, aprieta tus pechos... muerde tus labios... pon tu espalda recta... mueve tus caderas... hazlo... hazlo para mi... muévete... eso es...

De nada me sirvió implorar piedad. Piedad para mi cuerpo, para mi atormentado y extasiado sexo que ardía en llamas. Para cuando pasaron los minutos tal vez horas, catorce orgasmos se habían cruzado por mi cuerpo. Estaba totalmente sudada, mojada, y hasta el suelo era testigo de los chorros que se secaban a paso lento. Tan solo con la liberación de mi amante, al saber que se había corrido junto a uno de mis orgasmos, pude terminar mi promesa. Saque el huevo con suma cautela y me deje caer atrás sobre la silla, exhausta, rendida y complacida.

- Descansa bien, amor. Mañana jugaremos de nuevo.



Miss A