jueves, 16 de octubre de 2014

Bella traviesa


Bella estaba pensando como llegar a el, ese hombre que la encendía hasta lo imposible, pero que debía ocultarlo por los estándares de la sociedad. Ante los ojos públicos e incluso de su familia, Bella mantenía una postura muy serena y culta. Y claro que lo era, su respetable reputación y su sincera dedicación a su trabajo y circulo familiar la presidian. Pero muy dentro de su ser, el corazón de Bella latía salvajemente por un hombre en particular. Ese hombre, con cuerpo de mortal, mas que todo, era como un dios griego para su cuerpo. Movía el suelo a su paso, sin importar si solo la observara en lo lejos.

Bella no tenia opción, ella tenia que tomar el primer paso. Estaba casi segura que el la incitaba en silencio, le abría un pequeño y disimulado camino, porque el no quería hacerle daño de ninguna forma. Una noche, luego de una reunión social de colegas, Bella decidió dejarlo todo sobre la mesa, o al menos el intento de ello. Se levanto de la mesa, y tan solo le dedico una mirada muy directa y dulce a su hombre griego. Subió a su auto, paseando luego lentamente hasta llegar a un hotel, el mismo donde en alguna rara ocasión se escondía para escapar de la realidad y sumergirse en sus libros e historias de fantasía. Solo que esa noche, deseaba mas que nunca que algo se convirtiera en realidad. Con su cuerpo lleno de nervios, Bella llego al hotel y subió lo mas tranquila que pudo a la misma habitación de siempre. Cerro la puerta al llegar, y cinco minutos mas tarde escucho el golpeteo en la puerta. Su semblante cambio y se torno rosado intenso al ver a ese hombre mitad humano mitad dios, diciendo un "buenas noches" y entrando como si supiera el próximo paso. Bella se tomo varios segundos en tomar alguna decisión, hasta que su mente le gritaba solo una.

Se acerco al hombre, lo miro un momento a los ojos, descifrando aquella mirada que ocultaba tantos secretos y placeres ocultos. Y sin pedir permiso, sin hacer ningún anuncio, se quito el vestido silenciosamente, ansiosa y decidida, con el cuerpo temblando y erizado. Se arrodillo mientras sostenía la mirada, y se aferro a las piernas del hombre. Oh, Elias, no puedo resistir mas, y no quiero hacerlo. Mi cuerpo es tuyo, por favor, te lo pido, haz conmigo lo que desees. Bella suplico mentalmente para no ser tomada como una desquiciada. Pero esa noche habría de darse cuenta del acierto que tuvo en su vida, pues aquel hombre no había llegado a ella solo para jugar y tentar. Había llegado para quedarse. Sabes que te he observado... yo no deseo únicamente tu cuerpo, eso lo puedo tomar cuando quiera. Quiero mucho mas que eso, deseo tu corazón porque el mio ya me lo has robado. 

Miss A.
Imaginándome aferrada a tus piernas...


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Para seducirte

  Me gustaría verte ahí sentado, en una esquina, con tu trago de licor en la mano. Observando, quieto y callado, contigo y tus pensamientos.



 Seducirte, he pensado la mil y una formas para hacerte sucumbir ante el deseo de tu cuerpo... y el mio...


Y pensar que, tal vez, si ves como suavemente me deslizo por tus sabanas te haría acercarte un poco mas a mi...

Estoy segura de que si rozo mi sexo, mojado y tibio, no podrás resistirlo. Y sonrió, porque he ganado este juego sobre tu propia cama...
No esperaría menos de ti, solo sentir tu lengua entre mis piernas y hacerte probar el sabor de mi cuerpo, que es solo tuyo. Apuesto a que es mucho mejor que el licor que dejaras sobre la mesa...

Y ni pienses que te dejare degustar tu solo, me aseguraría de sacar de tu hasta la ultima gota blanca, esa que nace de tu sexo hambriento y duro como el hierro. Lo sabes, soy una gatita deseosa...

Y de paso, que tendría de malo que juegues con mi cuerpo? Esta hecho para ti, para que te llenes hasta el cansancio.  

Y entonces, me gustara sentir como tus ganas me arrebatan la respiración, me gustara escuchar el golpe de tu sexo contra el mio. Te gustara a ti si grito tu nombre?
Quizá sea tu derrota, no podrás resistirte cuando me escuches suplicar liberación. No podrás detenerte cuando te pida mas, y no sera suficiente cuando me derrame y mis muslos se bañen en blanca leche caliente a causa de mis orgasmos.  

Y aun cuando te corras y te doblegues, cuando te hayas vaciado por completo dentro de mi, sabrás que he vencido. Entonces... deberás continuar buscando la forma de vencerme a mi.

Miss A.
Haciendo sucumbir...

sábado, 30 de agosto de 2014

Besar sus pies hasta el orgasmo


Había tenido un día muy pesado. Llegue a casa al rededor de las ocho de la noche y no tuve tiempo mas que para ducharme, cenar y dormir. Me sentía realmente cansada, así que le pedí al hombre que estaba a mi lado que me diera un masaje en los pies. No era algo que el estaba acostumbrado a hacer. De hecho, era algo que solo lo hacia cuando a el le parecía, y por consiguiente, solo eran unas pocas veces al año. A mi no me gustaba pedirle esas cosas, pero lo necesitaba. Sin mostrar ningún placer y emoción, se puso a la tarea, como si fuera algún examen del que debía salir pronto. Y al cabo de menos de cinco minutos ya había acabado. Admito que me sentía algo defraudada, pero no era algo para sorprenderme, el solo estaba a mi lado con un propósito que solo yo conocía y no era para permanecer a mi lado el resto de nuestras vidas.

Quede profundamente dormida, solo a causa del cansancio. Pero en medio de la noche unas manos me despertaron. Las manos acariciaban mis pies muy dulcemente, casi venerandome. Sus caricias, suaves y precisas, fueron dándole forma a mis pies, desde la planta, sobre los dedos, hasta mis tobillos. Las manos estaban calientes, y la punta de sus dedos jugueteaban con la punta de mis pies. Mi cuerpo estaba totalmente relajado, mis ojos aun permanecían cerrados, pero mi piel estaba despierta, atenta a cualquier mínimo acto. El hombre acerco su cuerpo, haciendo un pequeño hueco en la cama, y su boca comenzó a trazar dibujos sobre mis pies. Su respiración era tan calmada, que por un momento llegue a pensar que aquello era realidad.

- Mi pequeña... podría quedarme horas besando tus pies, jugando, hasta sacar de ti un orgasmo.

Sus palabras fueron tan dulces, serenas pero directas, que mi cuerpo se arqueo un poco, y jadee deseando regalarle un orgasmo solo para el. Yo conocía aquel hombre, el mismo que invadía mis sueños cuando menos lo pensaba, y me regalaba las mejores noches fantasiosas de mi vida.  Sus manos se detuvieron unos segundos... entonces sentí su boca, rozándome dolorosamente, haciéndome desear cada vez mas. Pero el no me haría suplicar esa vez, y con suma dedicación y deseo, sus labios comenzaron a rodear los dedos de mis pies. El jugaba, y su garganta soltaba quejidos de ansiedad. Murmuraba. Su cuerpo tenso. Mi cuerpo deseando, sintiendo algo que crecía muy rápido dentro de mi. Sus manos llegaron hasta mis piernas, mientras continuaba chupando los dedos de mis pies y besándome sobre ellos.

Mi vientre comenzó a encenderse en fuego liquido por dentro. La boca de el parecía no cansarse, su lengua, experta y juguetona, mojaba mis dedos para luego soplar sobre ellos. Toda mi piel estaba sensible, con mis manos aferradas a las sabanas. Y sin permitirme el lujo de abrir mis ojos, el orgasmo llego a mi, haciéndome soltar un grito de sorpresa y alivio. Sentía mi sexo empapado, chorreando, abierto. Pero aquella noche, mi amante se iría con el placer de haberle dado un orgasmo distinto, y por el momento le bastaba.

Miss A.
"Sueña conmigo... así como yo lo hago contigo"

viernes, 22 de agosto de 2014

Una buena forma de tentar a una chica












Pues andaba navegando inocentemente por la red, y me he encontrado con esto, y por alguna razón desconocida, de entre tantas y tantas imágenes, estas captaron toda mi atención. Y estoy segurísima (que por el momento se que son mas los chicos que me siguen que las chicas) que a toda mujer nos dejaría con las babas por fuera. Y es que todavía, en esta generación ya bastante avanzada, aun hay hombres quienes piensan que una mujer se excita solo con que le digan "oye, mami, que rica te ves" Vamos... eso esta pasable como para la quinta cita, por Dios! Eso, en realidad, y en la mayoría de los casos, a nosotras nos espanta un poco. Y es que a la hora de la tentar, los oídos no son suficientes, en realidad, nuestro primer sentido es la vista. Claro, algo parecido a los chicos. Y digo algo parecido porque bien sabemos que los chicos se excitan con mirar, si. Pero nosotras nos excitamos con gestos. Un simple roce de manos, un ladeo de sonrisa, mover los dedos de forma muy peculiar a la hora de quitarse algún botón de la camisa, esas cosas despiertan una bombilla intensa en la mujer. Ya luego si viene acompañado por sonidos o ciertas frases, pues ni se diga! el resultado es bestial. Entonces, para terminar, que me parece de suma importancia que el hombre sepa tener esos gestos muy sutiles pero arrolladoramente perceptibles para nosotras. Hay que recordar que la mujer es detallista de naturaleza, y si el hombre viene con esos gestos discretos, los resultados serán humedecidos en esos lugares discretos.

Bueno, me voy por ahora, que estas imágenes no me dejan concentrarme del todo bien y ando con la cabeza hirviendo.

Miss A.